Momo: el maravilloso reloj para niños en el mercado chileno

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La innovación a la chilena demuestra que mejorar los productos que las grandes economías fabrican como salchichas es sólo cosa de pensar desde su entorno. Los creadores de Momo, un reloj –celular- GPS para niños perfeccionaron la idea de un vestible que permita no sólo ubicar en todo momento a su inquieto usuario, sino agregan valor de poder comunicarse con él al instante.

Momo es un vistoso smart watch que informa la ubicación exacta del menor a través de la tecnología de geoposicionamiento y permite realizar y recibir llamadas a través de él en cualquier momento. Desde su aplicación, también se pueden enviar mensajes de texto o definir lugares frecuentes o perímetros (como el hogar, el colegio o el barrio) para recibir la alerta respectiva cuando se entre o salga de ellos. Otra prestación es la notificación automática si es que el niño o niña se ha quitado el reloj o si la batería está baja.

“Mucha gente que lo compra viene con una idea de lo que podría pasar en el caso de un extravío, pero en general no han pasado por la desesperante situación de extraviar por algunas horas a un niño”, dice Aníbal Madrid, CEO de SOSmartLabs, la generadora de proyectos como este que tienen un próximo correlato para mascotas y otro exclusivo para la tercera edad. “Cuando un niño se pierde en el París Parade, por ejemplo, se sabe que regresará con sus padres, pero el estrés de estar durante horas buscándolos es una angustia terrible y eso es lo que queremos prevenir”, señala.

Sin embargo, aunque el dispositivo, se lanzó a la venta hace un par de semanas, la trágica noticia del extravío y posterior atropello de un niño autista que salió de su casa en bicicleta, es uno de los argumentos de compra por parte de los clientes, remarca.

El equipo a cargo del desarrollo explica que se trata de un accesorio creado especialmente para la cultura latinoamericana. Madrid, que es ingeniero eléctrico especializado en robótica, advierte que la mayoría de los equipos parecidos y disponibles en el mercado son fabricados en China sin una mayor preocupación por la postventa. Esos relojes necesitan que el propio usuario programe los códigos para que funcionen en las redes locales ya que originalmente no han sido creados para operar en Chile. Por otro lado, sus aplicaciones suelen funcionar con interrupciones y se caen junto a sus servidores ubicados en Asia.

“El tiempo de respuesta también es una desventaja y no son buena alternativa porque el proveedor es una empresa ubicada del otro lado del mundo que no tiene ningún incentivo para mantener el servicio una vez que vendió el reloj por internet. Muchas veces no les interesa que estés satisfecho con tu compra porque nadie los obliga a hacer exigible una devolución en caso de falla”, sostiene.

En el caso de Momo, los servidores están 100% dedicados a las exigencias chilenas para hacer correr una aplicación también creada a la medida. “Además la información entre el reloj del niño y el servidor va encriptada. Esto te permite estar tranquilo y seguro de que nadie podrá entrar a nuestros servidores para ver la localización de tu hijo o tus datos. Las alternativas de la competencia tienen otras prioridades y por eso usan servidores de baja calidad que se pueden derribar fácilmente y no llevan ningún sistema de cifrado. Esto, al final del día, le muestra al mundo entero dónde está tu hijo, que es lo opuesto a la idea de buscar su seguridad”, agrega.

 

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